martes, 4 de marzo de 2008

4 de Marzo


Dejas nuestros días descalzos
como ofrendas que vuelven
para contarle luego a las aves
que entre los cerros quedaron
serigrafías que guardan, tus palabras
amables, con tus silencio trisado por
los aleteos de las aves.

De ti me fusilo, y caigo para yacer
En tus corales que desprecian al mar.
pues te coronan como mis manos
te recuerdan en los mapas

Tu pañuelo juega de trilla
alrededor de tu cuello
Te saludan los girasoles
dibujados en mis manos.
Te he llamado ojos de mar
Caminante, a los cuales
les pido edad para
tu descubrimiento
¿Te podré pedir agua?
Se que viertes tu
de fotografías mis valles
Mi locura por barnizarme
de tu reloj. Por desatarme del
soliloquio que despiertan a las
bancas repintadas, a los árboles añejos
al pasto que beso nuestros pasos,
a nuestros abrazos que el viento
no logra desatar………….

Diría al horizonte que su trazo
se derramo cerca de tu cuello
De allí bebí como las llaves
alejada de toda las música
deja entrar la luz para
los aros que rozan tu cielo
y vibran con canción para mañana.
Tu cúmulo, tu nombre
que despierta de prosa
de lúdica armonía

Quisiera pedir tus lentes.
La entrega de tu mirada
astillada entre su observatorio
eterno

tu incendiaste la maleza que
me sacrificaba en el nombre
de la muerte
tu y no otra, tu en tu nombre
y yo en medio de aquel perfume.